domingo, 7 de mayo de 2017

La Grande Bellezza




Morimos persiguiendo alcanzar un horizonte y nos vamos aferrando a algo que en realidad es la búsqueda de la propia muerte y la nada. Pareciera una frase pesimista pero eso me transmitió La Grande Bellezza. Somos viajeros en el tiempo cuyo destino es la muerte. Eso es todo lo que tenemos, ese instante en la historia del tiempo lo es todo. Buscamos darle el sentido a nuestras vidas por medio de un dios o por lo que hacemos. Unamuno estaba de acuerdo con Spinoza cuando decía que nuestras acciones son un empeño en querer perdurar. Vivimos para responderle a la muerte, vivimos para contrariarla pero al mismo tiempo vivimos para llegar a ella.

La Grande Bellezza me pareció una película Sartreana, en el sentido existencialista, en que la nada define al ser. La nada es algo, no precisamente la nada si no lo que hacemos contra ella. Y el protagonista de la película de Sorrentino es un personaje sensible capaz de transmitirnos sus angustias.

De pequeños, a esta pregunta mis amigos daban siempre la misma respuesta: “La vagina”. Pero yo respondía: “El olor de las casas de viejos”. La pregunta era: “¿Qué es lo que realmente te gusta más en la vida?”. Estaba destinado a la sensibilidad. Estaba destinado a convertirme en escritor. Estaba destinado a convertirme en Jep Gambardella.



El pasado también te define. Somos consecuencia de lo que vivimos. Los recuerdos, los olores, la nostalgia, lo que ya no es. Pero también el futuro, lo que podría ser, lo que aún no es, lo que podríamos hacer.


-Dime una cosa, Stefà. ¿Alguna vez nos acostamos tú y yo?
-Claro que no.
-Es una injusticia. Tenemos que ponerle remedio.
-Tonto.
-Ah... Menos mal. Aún nos queda algo bonito por hacer. Es bonito el futuro.

Sin embargo no somos gran cosa ni en el espacio ni en el tiempo. Posiblemente no escribiremos la mejor obra maestra, no logremos la excelencia. Nuestras limitaciones no nos permitirán aprehender la cosa en sí, si es que hay tal. Por supuesto que eso nos da vértigo. Jep quiere desaparecer, siente que no encaja, se siente viejo. ¿Qué más? Solo queda vivir que es todo lo que tenemos, la única oportunidad frente a la nada, en medio del bla, bla, bla, hay un respiro, una sonrisa, algo bello. Y aunque no alcancemos a dar el mayor fruto deseado, “las raíces son importantes”, aunque sean solo un truco.
 “Estamos todos bajo el umbral de la desesperación. No tenemos más remedio que mirarnos a la cara, hacernos compañía, tomarnos el pelo. ¿O no?”


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