miércoles, 29 de noviembre de 2017

HORMONAS, SEXO Y HUMOR

En parte somos esclavos de ellas. Ellas definen una porción de nuestro comportamiento. Nos hacen sentir emociones: tristeza, alegría, estrés, amargura, incluso amor. Según las hormonas que en mayores cantidades estén segregando nuestro cuerpo, podría depender nuestro humor. Son clásicos los comentarios sobre la menstruación y el cambio de carácter, por el simple hecho de que en ese momento participan ciertas hormonas, las cuales pueden hacernos sentir de tal modo, por supuesto afectando a unas mujeres más que a otras. Asimismo, lo que hacen las drogas es activar la producción de ciertas hormonas que nos hacen sentir de cierta manera.
En la necesidad fisiológica que probablemente más disfrutamos, el sexo, participan tremendamente las hormonas y estas en nuestra manera de ser.
Existen dos hormonas, que tienen gran importancia en cuanto a la relación entre nuestro humor y el sexo. Por una parte, la Oxitocina y por la otra la Dopamina.
La oxitocina, hormona segregada luego de tener relaciones sexuales, nos hace sentir tan bien que la llaman la hormona del amor. Producida en el hipotálamo y llevada hasta la glándula pineal, es la hormona responsable de enamorarnos de quien nos ha causado placer sexual. Debido al bienestar que nos produce, desarrollamos aprecio por nuestros compañeros sexuales.
Por su parte, la dopamina es una hormona que sube sus niveles durante la excitación sexual, dese el preámbulo, y es la misma que aumenta su producción bajo sustancias como la cocaína y la metanfetamina. O sea que podríamos relacionar la euforia que sentimos cuando nos vamos excitando sexualmente, con la que siente alguien que está consumiendo cocaína. Estoy seguro que más de uno, al leer esto, se imaginará cuán alto van subiendo los niveles de Dopamina en alguien que esté consumiendo cocaína y al mismo tiempo esté entrando en estado de erección o humedad vaginal.

De igual modo, cuando hablamos de lo que define a nuestra manera de sentirnos, suele hablarse de la serotonina. Cuando decimos serotonina, hablamos de un neurotransmisor que influye tremendamente en nuestro humor, marcando nuestro ánimo y personalidad. Existe una relación directa entre la depresión o la alegría y el sexo, según el nivel de serotonina que tengamos. Resulta extraño, pero al parecer las personas muy alegres tienen menos deseo sexual que las depresivas. Ojo: sus ganas son menos constantes, no significa que tengan menos o peor sexo que los demás. Cuando el nivel de serotonina es elevado tiende a ocasionar cierta inhibición de la función sexual, pero al mismo tiempo las personas con alto nivel de serotonina son presas de un estado de alegría. Y por el contrario, cuando la cantidad de serotonina baja, solemos tener personas con una personalidad más melacncólica. De hecho, no resulta tan contradictorio si lo vemos desde el punto de vista de que un cuerpo con bajo niveles de seretonina, quien se siente triste, para compensar busca la excitación y bienestar que le causa, respectivamente, la dopamina y la oxitocina. De hecho, los antidepresivos lo que hacen es aumentar la concentración sináptica de serotonina; pero como efecto secundario suele disminuir el apetito sexual. Incluso en casos de eyaculación precoz o de personas que no pueden controlar sus instintos sexuales, personas con parafilias, por ejemplo, se les suele recetar pequeñas dosis de antidepresivos.
Como se ha podido estudiar es que las hormonas juegan un papel fundamental en la manera de vivir. Y lo que se trata de conseguir, como en casi todos los aspectos de la vida, es cierto equilibrio y consciencia de al menos una parte de lo que somos.






lunes, 6 de noviembre de 2017

Primer párrafo de Jacob Van gunten, escrito por Robert Walser


Aquí se aprende muy poco, falta personal docente y nosotros, los muchachos del Instituto Benjamenta, jamás llegaremos a nada; es decir, que el día de mañana seremos todos gente muy modesta y subordinada. La enseñanza que nos imparten consiste básicamente en inculcarnos paciencia y obediencia, dos cualidades queprometen escaso o ningún éxito. Éxitos interiores, eso sí. Pero ¿qué ventaja se obtiene de ellos? ¿A quién dan de comer las conquistas interiores? A mí me encantaría ser rico, pasear en berlina y malgastar dinero. Una vez comenté esto con mi condiscípulo Kraus, pero él se limitó a encogerse de hombros despectivamente, sin concederme una sola palabra. Kraus tiene principios, va bien sujeto a su silla, montado sobre la satisfacción, y es éste un rocín al que los amantes del galope prefieren no subirse.


Fuera del Instituto Benjamenta | Carlos Yusti | Notas desabrochadas | Ciudad Letralia

Fuera del Instituto Benjamenta | Carlos Yusti | Notas desabrochadas | Ciudad Letralia





Carlos Yusti sobre Jakob Von Gunten

Epígrafe de Las tribulaciones del estudiante Törless

Apenas expresamos algo lo empobrecemos singularmente. Creemos que nos hemos sumergido en las profundidades de los abismos y cuando volvemos a la superficie la gota de agua que pende de la pálida punta de nuestros dedos ya no se parece al mar del que procede. Creemos que hemos descubierto en una gruta maravillosos tesoros y cuando volvemos a la luz del día sólo traemos con nosotros piedras falsas y trozos de vidrio; y sin embargo en las tinieblas relumbra aún, inmutable, el tesoro.” 
Maurice Maeterlinck