En parte somos esclavos de ellas. Ellas definen una
porción de nuestro comportamiento. Nos hacen sentir emociones: tristeza,
alegría, estrés, amargura, incluso amor. Según las hormonas que en mayores
cantidades estén segregando nuestro cuerpo, podría depender nuestro humor. Son
clásicos los comentarios sobre la menstruación y el cambio de carácter, por el
simple hecho de que en ese momento participan ciertas hormonas, las cuales
pueden hacernos sentir de tal modo, por supuesto afectando a unas mujeres más
que a otras. Asimismo, lo que hacen las drogas es activar la producción de
ciertas hormonas que nos hacen sentir de cierta manera.
En la necesidad fisiológica que probablemente más disfrutamos, el sexo, participan tremendamente las hormonas y estas en nuestra manera de ser.
En la necesidad fisiológica que probablemente más disfrutamos, el sexo, participan tremendamente las hormonas y estas en nuestra manera de ser.
Existen dos hormonas, que tienen gran importancia en
cuanto a la relación entre nuestro humor y el sexo. Por una parte, la Oxitocina
y por la otra la Dopamina.
La oxitocina, hormona segregada luego de tener
relaciones sexuales, nos hace sentir tan bien que la llaman la hormona del
amor. Producida en el hipotálamo y llevada hasta la glándula pineal, es la
hormona responsable de enamorarnos de quien nos ha causado placer sexual.
Debido al bienestar que nos produce, desarrollamos aprecio por nuestros
compañeros sexuales.
Por su parte, la dopamina es una hormona que sube sus
niveles durante la excitación sexual, dese el preámbulo, y es la misma que
aumenta su producción bajo sustancias como la cocaína y la metanfetamina. O sea
que podríamos relacionar la euforia que sentimos cuando nos vamos excitando
sexualmente, con la que siente alguien que está consumiendo cocaína. Estoy
seguro que más de uno, al leer esto, se imaginará cuán alto van subiendo los
niveles de Dopamina en alguien que esté consumiendo cocaína y al mismo tiempo
esté entrando en estado de erección o humedad vaginal.
De igual modo, cuando hablamos de lo que define a
nuestra manera de sentirnos, suele hablarse de la
serotonina. Cuando decimos serotonina, hablamos de un neurotransmisor que
influye tremendamente en nuestro humor, marcando nuestro ánimo y personalidad.
Existe una relación directa entre la depresión o la alegría y el sexo, según el
nivel de serotonina que tengamos. Resulta extraño, pero al parecer las personas
muy alegres tienen menos deseo sexual que las depresivas. Ojo: sus ganas son menos constantes, no significa que tengan menos o peor sexo que los demás. Cuando el nivel de
serotonina es elevado tiende a ocasionar cierta inhibición de la función
sexual, pero al mismo tiempo las personas con alto nivel de serotonina son
presas de un estado de alegría. Y por el contrario, cuando la cantidad de serotonina baja, solemos tener personas con una personalidad más melacncólica. De hecho, no resulta tan contradictorio si lo vemos desde el punto de vista de que un cuerpo con bajo niveles de seretonina, quien se siente triste, para compensar busca la excitación y bienestar que le causa, respectivamente, la dopamina y la oxitocina. De hecho, los antidepresivos lo que hacen es aumentar
la concentración sináptica de serotonina; pero como efecto secundario suele
disminuir el apetito sexual. Incluso en casos de eyaculación precoz o de
personas que no pueden controlar sus instintos sexuales, personas con
parafilias, por ejemplo, se les suele recetar pequeñas dosis de antidepresivos.
Como se ha podido estudiar es que las hormonas juegan
un papel fundamental en la manera de vivir. Y lo que se trata de conseguir,
como en casi todos los aspectos de la vida, es cierto equilibrio y consciencia de al menos una parte de lo que somos.
Tremendo post Teacher. Muy interesante.
ResponderEliminarQué fino que te lo tripeaste, Francisco. Saludos.
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