Organizando lo que pienso y encuentro sobre humanidades y ciencia, sobre la vida.
miércoles, 24 de agosto de 2016
The 50 Most Influential Living Philosophers | The Best Schools
The 50 Most Influential Living Philosophers | The Best Schools: Here are the 50 most influential living philosophers, actively changing our understanding of ourselves and our world. Philosophy is far from dead!
martes, 16 de agosto de 2016
Un libro al día: Martin Amis: El libro de Rachel
Un libro al día: Martin Amis: El libro de Rachel: Título original: The Rachel Papers Idioma original: inglés Año de publicación: 1973 Valoración: Está bien No siempre es una buena ...
lunes, 15 de agosto de 2016
Jorge Enrique Adoum PASADOLOGÍA
A contrapelo a contramano
contra la corriente
a contralluvia
a contracorazón y contraolvido
a contragolpe de lo sido
sobreviviendo a contracónyuge
a contradestino y contra los gobiernos
que son todo lo absurdo del destino
a contralucidez y contralógica
a contrageografía (por que era
contra pasaportes dictadores continentes
y contra la costumbre
que es peor que nuestros dictadores)
contra tú y tus tengo miedo
contra yo y mi certeza al revés
contra nosotros mismos
o sea contratodo
y todo para qué
Jorge Enrique Adoum
contra la corriente
a contralluvia
a contracorazón y contraolvido
a contragolpe de lo sido
sobreviviendo a contracónyuge
a contradestino y contra los gobiernos
que son todo lo absurdo del destino
a contralucidez y contralógica
a contrageografía (por que era
contra pasaportes dictadores continentes
y contra la costumbre
que es peor que nuestros dictadores)
contra tú y tus tengo miedo
contra yo y mi certeza al revés
contra nosotros mismos
o sea contratodo
y todo para qué
Jorge Enrique Adoum
viernes, 12 de agosto de 2016
ENTIDAD VITAL: LA POESÍA DE WAFI SALIH
“Un poema es una entidad vital mucho más
orgánica que un ser orgánico en la
naturaleza. A un animal se le amputa un miembro y sigue viviendo. A un vegetal
se le corta una rama y sigue viviendo. Pero si a un poema se le amputa un
verso, una palabra, una letra, un signo ortográfico, muere”
Cesar
Vallejo
Lo anhelado podría causar una angustia
precipitosa, una desesperación vacía que pudiera devenir en torpeza, pero el
logos no admitirá tropiezos en relación con la poesía; en ella no debería
sobrar, ni faltar, ni una sola palabra. “Sobre
el poema/ una mancha de tinta/ ahora es perfecto”.1 En la
concisión se encuentra el sentimiento requerido; sin mencionar, para no caer en
obviedades, la estrecha relación entre proporción y belleza (incluso hay
quienes considerarían -como Pitágoras2,
Aristóteles3 o León Battista Albertti4- que son la misma
cosa).
Aunque
el objetivo sea el estímulo y Poe manifieste que “todas las excitaciones
intensas son de poca duración”, dicha concisión, en poesía, no se trata
únicamente sobre longitud —existen poemas cuya vasta extensión es necesaria—
sino en la sobriedad de las imágenes. De esta manera, Wafi Salih (quien además
es una de las principales cultivadoras, en Venezuela, del Haikú y el tanka5)
logra el sabor a una nostalgia estoica evocada a través de un austero poema; no
se le escapa nada del papel, como si mojara la pluma con la cantidad exacta de
tinta de manera que con un solo plumazo deja todo dicho.
De origen Libanés, nacida en Valera y
radicada en Barquisimeto, Wafí Salih no olvida sus raíces ni se aleja de la
realidad. Luis Alberto Crespo en el prólogo de Con el Índice de una Lágrima dice respecto al libro que “es un testimonio amoroso por la patria de
sus padres que es la misma suya en ese sentimiento (…) una denuncia y el
doloroso reclamo lleno de sentido de la poesía frente a la cruel irracionalidad
de nuestro tiempo y del combate de los pueblos frente a la opresión”. Wafi
nos hace referencia también a ambientes sangrientos, al dolor de un pueblo, a
abrazos entre escombros, a ruidos bélicos; en su sangre lleva las huellas
mnémicas de quien muere por culpa de una bomba que cayó cerca mientras guindaba
la ropa en el tendedero: Fuego /desgranado /deletrea /el Líbano /devuelto /en la
sangre /de Dios /En las raíces /entre muros /de tierra /dolorida
/En inaudible /abrazo/ Masacrado.6 Asimismo, Eva
Guerrero, profesora de la Universidad de Salamanca, opina sobre otro de los
libros de Salih, El Dios de las Dunas, que “hay
elementos claves de la historia del Líbano, de sus desgarros, vividos en buena
parte en la distancia, pero que estremecen al ser pronunciados”; de la
misma manera que lo hiciera el profesor de la Universidad de Costa Rica,
Ricardo Marín Guzmán, sobre la obra de Al Jahiz, en su trabajo titulado La Literatura Árabe como fuente para la
historia social: el caso del ‘Kitab Al-bukhala’ de Al-Jahiz. En dicho
trabajo Marín Guzmán expone que la prosa de Al-Jahiz —y gran parte de la
literatura árabe, en general— expone pasajes del pensamiento islámico y la
historia de sus pueblos.
Igualmente, nuestra mencionada
poetisa, en sus versos, hace alusión al
contexto musulmán; por ejemplo, nos invoca,
en un perfume, al jeque musulmán (titulando el poema): Afandi; pero además,
su prosa nos realza su posición mujeril en el cosmos. Su libro de ensayo, Las imágenes de la ausente, es un
discurso con sutil retórica para la comprensión de la situación de las mujeres
en la historia y un grito con puño apretado en fe de la reivindicación
femenina; destaquemos lo que dice sobre él, en su prólogo, Magaly Acosta
Oviedo: “La voz de Wafi Salih es una
invitación a asomarse a nuevas formas de subjetividad para referirse al sujeto
femenino. Una relectura acerca de los estudios de género, planteado desde lo
sociológico y filosófico, pero también desde lo poético y lo mítico en y a
través de la escritura de y sobre mujeres”.
Salih posee la precisión de una Haijin, una femineidad del cercano oriente
cual Joumana Haddad y, a la vez, un compromiso con la realidad venezolana. En
ella, coexisten la luna (el cuarto creciente, el calendario lunar) y un
almanaque soleado. Ella ejerce principalmente el Haiku (además de la docencia;
ha escrito otros tipos de poemas, ensayos y ha incursionado en la dramaturgia)
como en su libro Vigilia de huesos, donde nos expone, en sus poemas de 17
sílabas, una imagen en presente indicativo digna de admirar: Florecen / sobre una bosta de vaca / dos
azucenas. Como haijin venezolana no nos habla de estaciones ya que sus días
son sólo nublados o soleados.
Entre
finales del siglo XIX y principios del XX, escritores japoneses, entre ellos
Ippekiro Nakatsuka, buscaban romper con la “rigidez” tradicional del Haiku,
rompiendo con la clásica métrica (tres versos: el primero y el último de 5
sílabas y el del medio de 7 sílabas) y con la tradición de palabras anticuadas
que, por lo general, se referían a estaciones del año; estos poetas acuñaron el
término de muki a los haiku que no
hacían referencias a estaciones. Salih mantiene la métrica tradicional del
Haiku (17 sílabas divididas en 3 versos), con la característica del muki al no
hablar de estaciones del año; aunque sí existe el destello de un momento, un
mundo comprimido (al cual, según Wafi, no deberíamos pasar por alto) que pasa
por un prisma único que sólo ella posee; lo cual nos recuerda, precisamente, lo
que disertaba Octavio Paz sobre el haiku: “A
pesar de su aparente simplicidad, el haikú es un organismo poético muy
complejo. Su misma brevedad obliga al poeta a significar mucho diciendo lo
mínimo”. Escriben algo / las patas de
esta mosca / llenas de tinta6. Al hablar de la brevedad, de
instantes, del presente indicativo, nos referimos a un tiempo subjetivo que no
se cuantifica, sino que es esa duración cualitativa de la que hablaba Bergson, durée que se trata de estímulos
metafísicos, nada que ver con el espacio numérico; más bien nos recuerda lo que
escribiría Borges sobre un lugar imaginario (Tlön, en su célebre cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el cual nos
hace referencia, por cierto, al oriente islámico y a la filosofía de
Averroes) donde una de sus escuelas
niega el tiempo: “razona que el presente
es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente,
que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente”.
La
lírica de nuestra poetisa ha encontrado su ritmo, nos muestra el desarraigo de
una tierra lejana, una nostalgia andina, un rojizo atardecer y al mismo tiempo
nos expone esencias y les da la vuelta, como una luz que nos impresiona en la
oscuridad de un enigmático espacio; Sartre7 decía que el poeta, a
través de las palabras, construye una nueva realidad, un nuevo mundo, más allá
de la mímesis que podría lograr, por ejemplo, un narrador. Un mundo lleno de
imágenes, sensaciones, sentimientos… sugeridos no solo a través de las palabras
sino también de la sonoridad, del ritmo; sin embargo dicho mundo es incierto,
jamás hay escenas explícitas, es un reflejo, un oasis, una ilusión que nos
confunde, como diría Barthes sobre la función del escritor: “construye un mundo
significante pero finalmente nunca significado”.
Wafi
se detiene para reflexionar con poder creador, como si el mundo siguiera y
ella, congelada, lo observa: “Estoy
cansada/ el río ha dejado/ suelta la luna8; su poesía es la
contemplación de los detalles, de los instantes irrepetibles. El río es su
pluma que fluye yéndose a paisajes ilusorios a los que nos cuesta adaptarnos,
podríamos decir que sus poemas son “Formas/
sencillas/ de universo/ breve/ A ciegas/ en la tierra/ Descubierta”9
Víctor
Durán Salas
NOTAS
1. Salih,
W. 2010. Vigilia de Huesos. Barquisimeto-Venezuela: Ediciones Parada
Creativa, p.53
2. Pitágoras
fundamentó una visión matemática-estética de las artes y el cosmo.
3. En
La Poética, Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.)
nos define a la belleza no sólo relacionada con lo bueno sino con la simetría y
el orden.
4. León
Battista Alberti (1404-1472) también definiría la belleza como la armonía entre
todas las partes conectadas y ajustadas entre sí y en proporción tal que
cualquier modificación sería empeorarla.
5.
Tanka: pese a que originalmente
tenía ciertas características métricas, simplemente significa poesía breve
6. Salih,
Wafi. 2013. Con el Índice de una Lágrima.
San
Felipe- Estado Yaracuy, Venezuela: Rótulo Ediciones, p.15
7.
Salih, Vigilia de Huesos
8. Salih,
op. cit., pág..54
9. Sartre,J. ¿Qué es Literatura?
Traducido por Víctor Manuel Valdés Rodda. Caracas-Vnezuela:Fundación Eitorial
El Perro y La Rana,2012
10. Salih,
Wafi. 2002. Pájaro de Raíces.
Barquisimeto – Venezuela: Ediciones Dirección de Cultura UCLA, p.20
jueves, 11 de agosto de 2016
miércoles, 3 de agosto de 2016
Literatura: Contemplación y Creación.
Provengo de una larga
línea de miradores para afuera. Esta curiosa costumbre, heredada de lejanos
ancestros, consiste en posicionarse, dentro de un lugar (casa, centro
comercial, oficina, automóvil, etc.), frente a una puerta o ventana, de manera
tal que uno pueda mirar hacia lo que está en el exterior (calle, cielo, campo o
lo que sea). Mi abuelo pasaba las tardes sentado en el porche mirando a quien
pasara como si los transeúntes modelaran para él. Mi padre suele quedarse
ensimismado, dentro de un carro, mirando a través de la ventana como
detallándola; menos mal que no maneja. Recuerdo a mi tío y su afición por los
balcones acompañado de cigarrillos. Entonces, ahora, es que me doy cuenta que
contemplar una obra de arte es quedarse mirando hacia afuera.
![]() |
| El Espejo (1975) . Andrei Tarkovsky. |
Además de contemplar
hacia afuera, solemos también, bien sea como acto egoísta o masoquista, tornar
la mirada hacia nosotros mismos en busca de auto-aceptación y adaptación;
basta, por ejemplo, con que algún amigo nos cuente algún suceso que le haya
ocurrido, para nosotros buscar desesperadamente un cuento análogo para hacernos
protagonistas tanto de la situación como de alguna interesante, según nosotros
como emisores, anécdota. Nos comparamos con historias que leemos o que nos
cuentan, para así evaluar nuestro comportamiento ante las situaciones; algunos
dicen que a partir de esta comparación, y de nuestros delirios de superioridad,
nace la risa. Una carcajada podría aparecer al observar una situación la cual
nos hiciera sentir afortunados de que no nos haya ocurrido a nosotros. Es por
eso que la risa fue condenada por muchos como un acto corrupto de parte del ser
humano; como Platón quien la consideraba un exceso y todos los excesos, según
él, deben ser limitados por la razón. Sin embargo no toda risa es desviación,
ni mucho menos una acción vil; según David De los Reyes en Del Humor Y La Risa
en La Filosofía Griega Antigua, en griego existen dos palabras que hacen
referencia a la risa: γελάω y καταγελάω; mientras la primera se usa para
nombrar una risa resplandeciente, la otra denota una risa burlona. La risa es
la manifestación física de la alegría; además, debemos valorar todo el ingenio
que hay detrás de un buen chiste, no de los comentarios injuriosos que hacen
los necios cada vez que encuentran una oportunidad de hacer inferiores a los
demás.
Un chiste es un
estímulo, la risa es el producto de un cambio repentino de estado de calma a
uno de excitación, lo que en jerga psicológica llamarían aurosal. Todo
estímulo, de acuerdo con Berlyne, tiene “propiedades colativas”, como la
novedad (o la sorpresa, por eso no nos causa tanta gracia un chiste que ya
hemos escuchado varias veces como cuando lo escuchamos por vez primera) y la
complejidad (que tendría que ver, en este caso, con la creatividad que posea el
creador del chiste). Kris relacionaría la creatividad con un estado de
regresión del Yo, hecho que sucede también cuando estamos dormidos o
intoxicados, por ende podríamos decir que imaginar es como soñar y/o drogarse.
Entonces a partir de lo anterior deviene el impulso por escribir (y por hacer
cualquier tipo de arte) y lo hedónico de leer (y contemplar). ¿Qué más lúdico
que crear imágenes? ¿Cuánta regresión al narcisismo hay en inventar nuevas
realidades? El escritor hace chistes porque la realidad lo decepciona, es un
ser inconforme que prefiere ser niño, el escritor se ríe para no llorar, como
Demócrito riéndose de la estupidez de los hombres. Detrás de las tragedias
puede estar escondido un chiste o al contrario: detrás de lo hilarante puede
existir sucesos funestos. John Kennedy Toole se suicidó tras no conseguir que
publicaran su novela “La Conjura de Los Necios”, considerada entre de las obras
más divertidas de la literatura anglosajona.
Me río de los demás y
me río de mí, analizo a los demás y me analizo, me quejo de los demás y me
quejo de mí. No necesito que ningún psicólogo
teorice sobre mi personalidad, yo me conozco, yo mismo me juzgo y me soy
honesto; como escribiría Argenis Rodriguez: “Por lo que a mí toca, no me he
creído ni mejor ni peor que nadie y no le he pedido excusas a Dios ni espero
que me juzgue. Ya yo me he juzgado bastante y he dejado una mala impresión de
mi persona”. Yo mismo podría confesarle a Kretschmer que tengo una personalidad
esquizotímica: me paso constantemente de la acera de la frialdad a la de la
sensibilidad y viceversa; aunque todo me afecte, suelo encerrarme dentro de mí
en un estado de aparente indiferencia.
Todo escritor debe
ser sincero consigo mismo, confesar sus peores defectos, reconocerse cuando se
ve lleno de mierda. Grandes obras han salido de una descarga de sinceridad,
algunos disfrazando la autobiografía con algo de ficción. A fin de cuentas el
estilo puede transformar cualquier anécdota ordinaria en una buena historia; nadie
negaría el carácter estético que existe en biografías, cartas, diarios, etc.
Luego de cargarte con
estímulos estéticos es bueno salir a caminar, dar un paseo por tu ciudad,
encontrarte con amigos, distraerte para aliviar el pesado impacto de la belleza
y la lucidez. En mi ciudad, en el centro de ella, está el museo y cerca existe
una taguara donde se puede tomar cervezas baratas y conversar con compañeros con
inquietudes similares a las tuyas. Cuando mi preferencia es estar solo doy
largas caminatas y miro a las personas, sobre todo a las mujeres que van
saliendo del trabajo, se dirigen al gimnasio, o a una cita, y ellas, a veces,
me miran y me encuentran pensando. De vez en cuando mi mente se va detrás de
sus culos y las acompaña a sus casas, las miro desnudas y solitarias, o me
quedo afuera mirando cómo el esposo las golpea, u observo detrás de un muro
cómo conversa y se ríe con amigos, o me siento en la mesa junto al marido y los
hijos.
La mirada del
contemplador convierte la ciudad y sus habitantes en protagonistas; su visión,
por más subjetiva y limitada que sea, basta para admirar la ciudad desde algún
punto de vista, bien sea este adecuado, o distinto e incompatible, al tuyo. O
incluso aunque no conozcamos la ciudad podríamos disfrutar de una descripción
de ella de parte de alguien quien la haya mirado. Si bien es cierto que no hay
texto sin contexto, no podemos olvidar el carácter formal de una buena narración,
es decir, no es estrictamente necesario conocer sobre la sociedad o historia de
Dublín para disfrutar una lectura de Joyce—uno de los escritores que escribe en
gran medida sobre su ciudad— que retrate, desde su perspectiva, tal lugar.
Incluso habrá algunos quienes escribieron sobre alguna ciudad imaginaria o una
que nunca conocieron. Ahora bien si queremos ahondar en el análisis y el
significado “completo” de la obra, por supuesto que no estaría de más profundizar
en el estudio de alguna realidad que rodee a la obra.
Como contemplador sé dónde estoy
parado, observo el cielo rojo de mi ciudad, el viejo poeta del barrio, la
señora trabajadora; también miro al tipo en la calle oscura y solitaria,
agachado, acercándole un yesquero a una lata pegada a su boca; veo a familias
viviendo en ranchos diminutos de zinc. Imágenes grotescas que forman parte de
la realidad. Hay muchos quienes se jactan de ser objetivos y sus miradas
esquivan la realidad. Es por eso que Luckas decía que la filosofía burguesa estaba
(o está) llena de fetiches, los capitalistas tratan a las personas como
objetos, banalizan la realidad, sus pensamientos se quedan en la superficie de
esta, generando una contradicción; “esta contradicción es la que explica el
hecho de que ciertos pensadores, que son sin embargo pensadores de buena fe,
nos den una representación completamente falseada de la realidad social, simplemente porque se limita a examinar esta
superficie directamente perceptible.”(Luckas, G. La Crisis de la Filosofía
Burguesa)
Cuando observo,
pienso y mi pensamiento se traslada a distintos espacios, y a su vez, a
distintos tiempos. Mi cuerpo ocupa un espacio real y es visto por los
caminantes a mi alrededor, pero evocando puedo viajar a tiempos pretéritos;
puedo irme a la infancia y correr tras una pelota, a veces puedo percibir
olores guardados en mi memoria; las personas me observan detenidamente, cuando
los ignoro, me ven pasar pero yo a veces no estoy ahí en ese cuerpo que va
caminando, estoy en un café de una ciudad, me traslado a un bar en otra en un
instante incoherente, un carro me toca corneta y frena delante de mí, sigo
viajando y de repente me encuentro en el lugar de destino. En mis paseos se
fusionan tres tiempos: lo que tengo que hacer, el efímero presente que camina por
las calles y mis recuerdos. Me desplazo hacia adelante con paso firme, puedo
retroceder si es necesario, puedo girar a la izquierda o a la derecha según me
convenga; subo escaleras, bajo en ascensor y el tiempo siempre me persigue.
Si eres buen contemplador,
al llegar a cualquier casa tu mirada se pasea al rededor en busca de objetos
que te interesen; por ejemplo libros, en caso de haberlos, los tocas, los
hueles, los abres, lees algunas líneas... por lo general todo lector es un
comprador y admirador compulsivo de libros y no todos los libros los lee, a
veces tiene montañas de libros que nunca leerá; como también podríamos pasar 3
horas en una librería solo observando y salir con las manos vacías.
Luego de dar unas
vueltas vuelves a casa y es el final del paseo, esperas el final de tu día, el
final de la noche, el final de la vigilia, el final de la conciencia, el final
de la percepción, el final de un texto que quizás nadie ha escrito.
Víctor Durán Salas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
