“Un poema es una entidad vital mucho más
orgánica que un ser orgánico en la
naturaleza. A un animal se le amputa un miembro y sigue viviendo. A un vegetal
se le corta una rama y sigue viviendo. Pero si a un poema se le amputa un
verso, una palabra, una letra, un signo ortográfico, muere”
Cesar
Vallejo
Lo anhelado podría causar una angustia
precipitosa, una desesperación vacía que pudiera devenir en torpeza, pero el
logos no admitirá tropiezos en relación con la poesía; en ella no debería
sobrar, ni faltar, ni una sola palabra. “Sobre
el poema/ una mancha de tinta/ ahora es perfecto”.1 En la
concisión se encuentra el sentimiento requerido; sin mencionar, para no caer en
obviedades, la estrecha relación entre proporción y belleza (incluso hay
quienes considerarían -como Pitágoras2,
Aristóteles3 o León Battista Albertti4- que son la misma
cosa).
Aunque
el objetivo sea el estímulo y Poe manifieste que “todas las excitaciones
intensas son de poca duración”, dicha concisión, en poesía, no se trata
únicamente sobre longitud —existen poemas cuya vasta extensión es necesaria—
sino en la sobriedad de las imágenes. De esta manera, Wafi Salih (quien además
es una de las principales cultivadoras, en Venezuela, del Haikú y el tanka5)
logra el sabor a una nostalgia estoica evocada a través de un austero poema; no
se le escapa nada del papel, como si mojara la pluma con la cantidad exacta de
tinta de manera que con un solo plumazo deja todo dicho.
De origen Libanés, nacida en Valera y
radicada en Barquisimeto, Wafí Salih no olvida sus raíces ni se aleja de la
realidad. Luis Alberto Crespo en el prólogo de Con el Índice de una Lágrima dice respecto al libro que “es un testimonio amoroso por la patria de
sus padres que es la misma suya en ese sentimiento (…) una denuncia y el
doloroso reclamo lleno de sentido de la poesía frente a la cruel irracionalidad
de nuestro tiempo y del combate de los pueblos frente a la opresión”. Wafi
nos hace referencia también a ambientes sangrientos, al dolor de un pueblo, a
abrazos entre escombros, a ruidos bélicos; en su sangre lleva las huellas
mnémicas de quien muere por culpa de una bomba que cayó cerca mientras guindaba
la ropa en el tendedero: Fuego /desgranado /deletrea /el Líbano /devuelto /en la
sangre /de Dios /En las raíces /entre muros /de tierra /dolorida
/En inaudible /abrazo/ Masacrado.6 Asimismo, Eva
Guerrero, profesora de la Universidad de Salamanca, opina sobre otro de los
libros de Salih, El Dios de las Dunas, que “hay
elementos claves de la historia del Líbano, de sus desgarros, vividos en buena
parte en la distancia, pero que estremecen al ser pronunciados”; de la
misma manera que lo hiciera el profesor de la Universidad de Costa Rica,
Ricardo Marín Guzmán, sobre la obra de Al Jahiz, en su trabajo titulado La Literatura Árabe como fuente para la
historia social: el caso del ‘Kitab Al-bukhala’ de Al-Jahiz. En dicho
trabajo Marín Guzmán expone que la prosa de Al-Jahiz —y gran parte de la
literatura árabe, en general— expone pasajes del pensamiento islámico y la
historia de sus pueblos.
Igualmente, nuestra mencionada
poetisa, en sus versos, hace alusión al
contexto musulmán; por ejemplo, nos invoca,
en un perfume, al jeque musulmán (titulando el poema): Afandi; pero además,
su prosa nos realza su posición mujeril en el cosmos. Su libro de ensayo, Las imágenes de la ausente, es un
discurso con sutil retórica para la comprensión de la situación de las mujeres
en la historia y un grito con puño apretado en fe de la reivindicación
femenina; destaquemos lo que dice sobre él, en su prólogo, Magaly Acosta
Oviedo: “La voz de Wafi Salih es una
invitación a asomarse a nuevas formas de subjetividad para referirse al sujeto
femenino. Una relectura acerca de los estudios de género, planteado desde lo
sociológico y filosófico, pero también desde lo poético y lo mítico en y a
través de la escritura de y sobre mujeres”.
Salih posee la precisión de una Haijin, una femineidad del cercano oriente
cual Joumana Haddad y, a la vez, un compromiso con la realidad venezolana. En
ella, coexisten la luna (el cuarto creciente, el calendario lunar) y un
almanaque soleado. Ella ejerce principalmente el Haiku (además de la docencia;
ha escrito otros tipos de poemas, ensayos y ha incursionado en la dramaturgia)
como en su libro Vigilia de huesos, donde nos expone, en sus poemas de 17
sílabas, una imagen en presente indicativo digna de admirar: Florecen / sobre una bosta de vaca / dos
azucenas. Como haijin venezolana no nos habla de estaciones ya que sus días
son sólo nublados o soleados.
Entre
finales del siglo XIX y principios del XX, escritores japoneses, entre ellos
Ippekiro Nakatsuka, buscaban romper con la “rigidez” tradicional del Haiku,
rompiendo con la clásica métrica (tres versos: el primero y el último de 5
sílabas y el del medio de 7 sílabas) y con la tradición de palabras anticuadas
que, por lo general, se referían a estaciones del año; estos poetas acuñaron el
término de muki a los haiku que no
hacían referencias a estaciones. Salih mantiene la métrica tradicional del
Haiku (17 sílabas divididas en 3 versos), con la característica del muki al no
hablar de estaciones del año; aunque sí existe el destello de un momento, un
mundo comprimido (al cual, según Wafi, no deberíamos pasar por alto) que pasa
por un prisma único que sólo ella posee; lo cual nos recuerda, precisamente, lo
que disertaba Octavio Paz sobre el haiku: “A
pesar de su aparente simplicidad, el haikú es un organismo poético muy
complejo. Su misma brevedad obliga al poeta a significar mucho diciendo lo
mínimo”. Escriben algo / las patas de
esta mosca / llenas de tinta6. Al hablar de la brevedad, de
instantes, del presente indicativo, nos referimos a un tiempo subjetivo que no
se cuantifica, sino que es esa duración cualitativa de la que hablaba Bergson, durée que se trata de estímulos
metafísicos, nada que ver con el espacio numérico; más bien nos recuerda lo que
escribiría Borges sobre un lugar imaginario (Tlön, en su célebre cuento Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, el cual nos
hace referencia, por cierto, al oriente islámico y a la filosofía de
Averroes) donde una de sus escuelas
niega el tiempo: “razona que el presente
es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente,
que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente”.
La
lírica de nuestra poetisa ha encontrado su ritmo, nos muestra el desarraigo de
una tierra lejana, una nostalgia andina, un rojizo atardecer y al mismo tiempo
nos expone esencias y les da la vuelta, como una luz que nos impresiona en la
oscuridad de un enigmático espacio; Sartre7 decía que el poeta, a
través de las palabras, construye una nueva realidad, un nuevo mundo, más allá
de la mímesis que podría lograr, por ejemplo, un narrador. Un mundo lleno de
imágenes, sensaciones, sentimientos… sugeridos no solo a través de las palabras
sino también de la sonoridad, del ritmo; sin embargo dicho mundo es incierto,
jamás hay escenas explícitas, es un reflejo, un oasis, una ilusión que nos
confunde, como diría Barthes sobre la función del escritor: “construye un mundo
significante pero finalmente nunca significado”.
Wafi
se detiene para reflexionar con poder creador, como si el mundo siguiera y
ella, congelada, lo observa: “Estoy
cansada/ el río ha dejado/ suelta la luna8; su poesía es la
contemplación de los detalles, de los instantes irrepetibles. El río es su
pluma que fluye yéndose a paisajes ilusorios a los que nos cuesta adaptarnos,
podríamos decir que sus poemas son “Formas/
sencillas/ de universo/ breve/ A ciegas/ en la tierra/ Descubierta”9
Víctor
Durán Salas
NOTAS
1. Salih,
W. 2010. Vigilia de Huesos. Barquisimeto-Venezuela: Ediciones Parada
Creativa, p.53
2. Pitágoras
fundamentó una visión matemática-estética de las artes y el cosmo.
3. En
La Poética, Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C.)
nos define a la belleza no sólo relacionada con lo bueno sino con la simetría y
el orden.
4. León
Battista Alberti (1404-1472) también definiría la belleza como la armonía entre
todas las partes conectadas y ajustadas entre sí y en proporción tal que
cualquier modificación sería empeorarla.
5.
Tanka: pese a que originalmente
tenía ciertas características métricas, simplemente significa poesía breve
6. Salih,
Wafi. 2013. Con el Índice de una Lágrima.
San
Felipe- Estado Yaracuy, Venezuela: Rótulo Ediciones, p.15
7.
Salih, Vigilia de Huesos
8. Salih,
op. cit., pág..54
9. Sartre,J. ¿Qué es Literatura?
Traducido por Víctor Manuel Valdés Rodda. Caracas-Vnezuela:Fundación Eitorial
El Perro y La Rana,2012
10. Salih,
Wafi. 2002. Pájaro de Raíces.
Barquisimeto – Venezuela: Ediciones Dirección de Cultura UCLA, p.20
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